Existe un rito de iniciación por el que pasa casi todo diseñador gráfico en Paraguay. Has terminado tu curso, dominas Adobe Illustrator a la perfección, has creado un diseño vectorial increíble con degradados complejos, transparencias y máscaras de recorte. Guardas tu archivo .ai con orgullo y lo envías por correo a la imprenta del barrio o del centro para que lo produzcan.
A los diez minutos, recibes una llamada (o un audio de WhatsApp) que te baja de tu nube: “Hola, ¿qué tal? No puedo abrir tu archivo. ¿Me podés mandar en Corel versión 13 convertido a curvas?”.
En ese momento, tu cerebro hace cortocircuito. Piensas: “¿Corel? ¿Versión 13? ¡Pero si eso es prehistórico! Yo uso el estándar mundial de la industria, ¿por qué me piden esto?”. Sientes una mezcla de frustración y superioridad técnica. Te preguntas si vale la pena pelear, si debes buscar otra imprenta o si, horror de horrores, tendrás que instalar ese programa del icono del globo verde que creías extinto.
Bienvenido a la realidad del mercado gráfico paraguayo. Mientras que en las agencias de publicidad cool de Villa Morra se respira aire de Mac y Adobe CC, en la trinchera de la producción gráfica real —donde se imprimen las tarjetas, los banners y se cortan los vinilos—, CorelDRAW sigue siendo el rey indiscutible.
Esta dualidad confunde a muchos estudiantes. ¿Cuál es mejor? ¿Cuál debo aprender? ¿Es CorelDRAW un programa “de segunda” o es una herramienta incomprendida? En este artículo, vamos a dejar de lado los prejuicios y vamos a analizar esta batalla con frialdad profesional, para que sepas cómo navegar entre estos dos mundos sin morir en el intento.
Entendiendo el Territorio: Dos mundos, dos lenguajes
Para entender por qué sigue existiendo esta división, primero hay que entender que el diseño gráfico tiene dos fases muy distintas: la Fase Creativa y la Fase Productiva.
Adobe Illustrator reina en la fase creativa. Es el programa que usan los diseñadores de interfaz, los ilustradores digitales, los directores de arte en agencias internacionales. Su interfaz está pensada para la exploración artística, para la integración perfecta con Photoshop y para el diseño de marcas que vivirán en múltiples soportes (digitales e impresos).
CorelDRAW, por otro lado, reina en la fase productiva, especialmente en Latinoamérica. Es el software favorito de los operarios de imprenta, de los rotulistas y de los que manejan máquinas de corte láser o plotter. ¿Por qué? Porque es increíblemente eficiente para “sacar el trabajo rápido”. Mientras que en Illustrator a veces necesitas tres clics y dos menús para hacer algo técnico (como imponer varias tarjetas en una hoja A3), en Corel a menudo es un solo botón.
El conflicto nace cuando el diseñador creativo (tú) choca con el operario productivo (la imprenta). Tú priorizas la estética y la fidelidad del color; él prioriza que la máquina entienda el archivo y no se cuelgue. Ninguno de los dos está equivocado, simplemente hablan dialectos distintos del mismo idioma vectorial.
Adobe Illustrator: El Estándar de la Industria Creativa
Empecemos por el gigante. Si tu objetivo es trabajar en una agencia de publicidad, en un estudio de branding o como diseñador freelance para el extranjero, Illustrator no es negociable. Es el estándar global. Punto.
La mayor ventaja de Illustrator es su Ecosistema. No vive solo; vive en familia. Puedes copiar un objeto vectorial en Illustrator y pegarlo en Photoshop como un “Objeto Inteligente”. Si le haces doble clic en Photoshop, se abre en Illustrator, lo editas, guardas, y se actualiza en Photoshop. Esa fluidez es impagable. Lo mismo pasa con After Effects: si quieres animar un logo, necesitas que esté en capas de Illustrator. Corel aquí simplemente no compite.
Además, Illustrator maneja el color y las transparencias de una forma mucho más sofisticada y segura para la impresión offset profesional de alta gama. Sus herramientas de dibujo (la Pluma, el Creador de Formas) son más fluidas y “orgánicas” para muchos ilustradores.
Si te presentas a una entrevista de trabajo en una agencia de marketing digital o publicidad y dices “Yo uso Corel”, es muy probable que te miren raro. No porque Corel sea malo, sino porque romperías el flujo de trabajo del equipo. Todos los archivos históricos de la agencia están en .ai, y necesitan que tú puedas abrirlos y editarlos sin problemas de compatibilidad.
CorelDRAW: El Guerrero de la Calle y la Imprenta
Ahora, hablemos del “patito feo” que en realidad es un cisne de acero. CorelDRAW tiene una mala fama injustificada entre los diseñadores jóvenes, a menudo tachado de “poco profesional”. Nada más lejos de la realidad.
La fortaleza de Corel está en su Ingeniería de Producción. Si vas a cualquier imprenta rápida en el centro de Asunción o San Lorenzo, verás Corel en todas las pantallas. ¿Por qué?
- Facilidad de Imposición: Acomodar 100 tarjetas de visita en una hoja pliego para imprimir es ridículamente fácil y rápido en Corel. En Illustrator, es un proceso más manual o requiere scripts.
- Manejo de Gigantografías: Corel suele ser más estable y ligero al manejar archivos de dimensiones enormes (como un cartel de ruta de 10 metros). Illustrator tiende a ponerse lento o limitar el tamaño del lienzo (aunque esto ha mejorado en versiones recientes).
- Compatibilidad con Máquinas: Muchos plotters de corte de vinilo (para hacer calcomanías o rotular vidrieras) y máquinas de grabado láser vienen con drivers que funcionan nativamente mejor con Corel. Es “conectar y cortar”.
- Curva de Aprendizaje: Para alguien que no es diseñador de formación (como el dueño de una imprenta), Corel es más intuitivo. Es más fácil de entender para “dibujar y poner texto”.
En el mercado freelance paraguayo, saber Corel te salva la vida. Si tienes que diseñar el menú de una lomitería o el cartel de una despensa y necesitas que se imprima para ayer en el local de la esquina, enviar un .cdr (archivo de Corel) te garantiza que no te pondrán peros y que el trabajo saldrá rápido.
El problema de la “Traducción”: .AI vs .CDR
El drama real surge al intentar pasar de uno a otro. Son como el agua y el aceite. Aunque Illustrator puede abrir archivos de Corel (a veces) y Corel puede abrir archivos de Illustrator (casi siempre), el resultado rara vez es perfecto.
- Los degradados se rompen: Un degradado suave en Illustrator puede convertirse en “bandas” de colores sólidos en Corel.
- Las transparencias fallan: Los modos de fusión (multiplicar, trama, etc.) suelen dar problemas y aparecen recuadros blancos extraños al imprimir.
- Las fuentes desaparecen: Si no convertiste el texto a curvas (contornos), y la imprenta no tiene tu tipografía instalada, el diseño se romperá completamente.
Por eso las imprentas piden “Corel convertido a curvas”. Quieren asegurarse de que lo que ven en su pantalla es lo que va a salir impreso, sin sorpresas desagradables. Al pedirte el formato nativo que ellos usan, minimizan el riesgo de error humano. Es una cuestión de seguridad, no de capricho.
¿Qué hago entonces? La Estrategia del Diseñador Inteligente
Ante este panorama, tienes dos opciones:
- Ser un purista de Adobe, enojarte con el sistema y pelearte con cada imprenta (lo cual te causará úlceras y retrasos).
- Ser un profesional pragmático y adaptarte.
Mi recomendación para tu carrera en 2026 es la siguiente:
Aprende y domina Adobe Illustrator. Ese debe ser tu software base, tu herramienta de creación, donde pasas el 90% de tu tiempo. Es lo que te pedirá el mercado laboral de alto nivel y lo que te permitirá crecer internacionalmente.
Pero, no ignores a CorelDRAW. Instálalo. Aprende lo básico: cómo importar un archivo, cómo verificar que los colores estén bien, cómo convertir a curvas y cómo exportar para impresión. No necesitas ser un experto diseñando en Corel, pero sí necesitas saber usarlo como “puente”.
El truco del PDF: La mejor forma de firmar la paz entre estos dos bandos es el formato PDF. Un PDF de alta calidad (estándar PDF/X-1a o PDF/X-4) es el esperanto del diseño. Lo entienden ambos programas. En lugar de enviar el archivo editable (.ai), acostúmbrate a enviar un PDF listo para impresión. Si la imprenta te insiste con el editable en Corel, puedes hacer esto:
- Diseña en Illustrator.
- Guarda una copia.
- Convierte todos los textos a contornos (Ctrl+Shift+O).
- Guarda como .EPS (versión antigua, como Illustrator 8 o CS6) o exporta directamente un archivo .CDR si tu versión lo permite.
- Abre ese archivo en Corel (o pídele a un colega que lo haga) solo para chequear que todo esté en su lugar antes de enviar.
Conclusión: La herramienta no hace al monje
Al final del día, al cliente no le importa si usaste un software de 50 dólares o uno de 500. Le importa que su logo se vea bien y que sus tarjetas estén impresas a tiempo.
No caigas en el esnobismo de pensar que por usar Adobe eres “mejor diseñador”. Hay gente haciendo obras de arte en Corel y gente haciendo basura en Illustrator. La herramienta es solo un medio para un fin.
En el IDT enseñamos Adobe porque apostamos a un perfil competitivo globalmente y enfocado en la creatividad digital y publicitaria. Pero también te enseñamos la realidad de la calle: en Paraguay, Corel es un jugador fuerte. Respetarlo y entenderlo te dará una ventaja competitiva. Mientras otros diseñadores pierden trabajos por decir “Yo no trabajo con Corel”, tú podrás decir “No hay problema, te lo envío en el formato que necesitas”. Y esa flexibilidad es la que fideliza clientes y llena tu bolsillo.
Así que, baja las armas. No es una guerra. Son solo dos herramientas diferentes en tu cinturón de utilidades. Aprende a usar la correcta para cada misión.


