Si estás dando tus primeros pasos en el mundo del diseño gráfico, es muy probable que te sientas abrumado por la cantidad de iconos de colores que Adobe instala en tu computadora. Tienes el icono azul (Ps), el icono naranja (Ai) y el icono rosa (Id), entre muchos otros. Al principio, la tentación es grande: aprendes a usar uno —digamos, Photoshop— y de repente, para ti, todo tiene cara de clavo y Photoshop es tu único martillo. Haces logotipos en Photoshop, diseñas tarjetas de presentación en Photoshop y, si te descuidas, hasta escribes tu currículum en Photoshop.
No te culpo. Todos hemos pasado por esa etapa. Es cómodo quedarse en la zona de confort de la herramienta que ya medio entiendes. Pero aquí está la dura verdad: usar el programa equivocado para una tarea no solo te hace trabajar más lento, sino que grita “amateur” a los cuatro vientos cuando entregas los archivos finales a una imprenta o a un cliente.
Imagina a un carpintero que intenta cortar una tabla de madera usando un destornillador. ¿Ridículo, verdad? Pues eso es exactamente lo que pasa cuando diseñas un logotipo en Photoshop o retocas una foto en Illustrator. Cada programa tiene una naturaleza, una “física” interna y un propósito específico.
En este artículo, vamos a desmitificar la “Santísima Trinidad” del diseño (Photoshop, Illustrator e InDesign). Vamos a explicarte de tú a tú, sin tecnicismos innecesarios, para qué sirve cada uno, por qué son diferentes y, lo más importante, cómo combinarlos para trabajar como un verdadero profesional en 2026.
El ADN de tus herramientas: Píxeles vs. Vectores
Antes de hablar de los programas, tenemos que entender la madre de todas las batallas en el diseño digital: la diferencia entre imagen de mapa de bits (raster) y imagen vectorial.
Piensa en un mapa de bits como un mosaico de azulejos. Si te alejas, ves una imagen hermosa. Pero si te acercas mucho, empiezas a ver los cuadrados individuales (los píxeles). Si intentas agrandar ese mosaico, tienes que “inventar” azulejos nuevos, y la imagen se ve borrosa y pixelada. Este es el mundo de las fotografías.
Por otro lado, piensa en un vector como una fórmula matemática invisible. No son cuadraditos. Son instrucciones que dicen: “Dibuja una línea curva desde el punto A hasta el punto B”. Como es matemática pura, puedes agrandar esa línea al tamaño de un edificio y se verá perfectamente nítida, porque la fórmula simplemente se recalcula. Este es el mundo de los logotipos y las ilustraciones planas.
Entender esto es la llave maestra para saber qué programa abrir.
1. Adobe Photoshop (Ps): El Cuarto Oscuro Digital
Photoshop es el rey indiscutible de los píxeles. Nació para editar fotografías y, aunque hoy hace muchas más cosas, su alma sigue siendo fotográfica.
¿Para qué DEBES usarlo?
- Retoque Fotográfico: Quitar granitos, ajustar la luz, cambiar el color de ojos, borrar personas del fondo. Aquí Photoshop no tiene rival.
- Fotomontajes y Composición: Si quieres poner a tu gato volando en el espacio con un traje de astronauta, este es el lugar. Photoshop maneja las fusiones de capas, las sombras y las luces de una manera que hace que diferentes imágenes parezcan una sola.
- Diseño para Pantallas (Web/Redes Sociales): Como las pantallas funcionan con píxeles, Photoshop es excelente para crear banners, posts de Instagram o editar fotos para una web.
- Pintura Digital: Si usas una tableta gráfica para “pintar” como si fuera un óleo o acuarela, los pinceles de Photoshop son la mejor opción.
¿Para qué NUNCA debes usarlo?
- Logotipos: Este es el pecado capital. Si haces un logo en Photoshop, será un mapa de bits. El día que tu cliente quiera imprimir ese logo en una lona gigante o plotearlo en vinilo para su camioneta, la imagen se pixelará y se verá horrible. Además, no podrá usarse para técnicas como serigrafía o bordado.
- Textos largos: Si estás maquetando un folleto con mucho texto, Photoshop tratará cada letra como un conjunto de píxeles. El resultado impreso suele ser texto con bordes “sucios” o borrosos, difícil de leer.
2. Adobe Illustrator (Ai): La Mesa de Dibujo Infinita
Illustrator es el señor de los vectores. Aquí no existen los píxeles (a menos que importes una foto). Todo lo que dibujas aquí son líneas y formas matemáticas, lo que significa escalabilidad infinita.
¿Para qué DEBES usarlo?
- Logotipos e Identidad Corporativa: Es la herramienta estándar de la industria para crear marcas. Tu logo se verá igual de nítido en una tarjeta de visita que en la fachada de un edificio de 20 pisos.
- Ilustración y Gráficos: Iconos, mascotas, dibujos planos, infografías. Todo lo que necesite líneas limpias y formas geométricas precisas vive aquí.
- Tipografía Artística: Si quieres deformar un texto, convertirlo en formas, estirarlo o hacer que siga un trazado curvo para un diseño de remera, Illustrator te da un control total sobre cada nodo de la letra.
- Packaging (Empaques): Para diseñar cajas, etiquetas y troqueles, necesitas la precisión milimétrica de las líneas vectoriales para que la imprenta sepa exactamente dónde cortar y dónde doblar.
¿Para qué NUNCA debes usarlo?
- Editar Fotos: Aunque puedes recortar una foto o ponerle una máscara, Illustrator no está hecho para corregir colores o retocar pieles. Se volverá lento y pesado si intentas trabajar con muchas imágenes de alta resolución.
- Documentos de muchas páginas: Si intentas hacer una revista de 50 páginas en Illustrator, te volverás loco. No tiene herramientas para numerar páginas automáticamente ni para gestionar flujos de texto largos. Cada página será un “Artboard” suelto y tu archivo pesará una tonelada.
3. Adobe InDesign (Id): El Arquitecto de la Información
InDesign es el gran olvidado por los estudiantes, pero es el mejor amigo de las imprentas y las editoriales. Su especialidad es la maquetación y el manejo de texto. Es el programa que “reúne” todo lo que hiciste en los otros dos.
¿Para qué DEBES usarlo?
- Diseño Editorial: Libros, revistas, periódicos, catálogos, folletos de varias páginas. InDesign puede manejar documentos de 500 páginas sin despeinarse.
- Manejo de Texto Avanzado: Si tienes columnas de texto, necesitas que el texto fluya de una página a otra, quieres controlar la separación de sílabas (guiones) o crear estilos de párrafo para que todos los títulos del libro cambien de fuente con un solo clic, InDesign es la única opción seria.
- PDFs Interactivos y Ebooks: Puedes añadir botones, hipervínculos y formularios directamente aquí.
- El “Ensamblador”: Lo ideal es editar la foto en Photoshop, crear el logo en Illustrator, y luego traer ambos a InDesign para armar el diseño final con los textos. InDesign no “incrusta” las imágenes, sino que las “vincula”, manteniendo el archivo ligero y permitiéndote actualizar la foto original y que se actualice automáticamente en el diseño.
¿Para qué NUNCA debes usarlo?
- Crear gráficos desde cero: Aunque tiene herramientas de dibujo básicas, son muy limitadas comparadas con Illustrator.
- Retoque fotográfico: Olvídalo. No es para eso.
El Flujo de Trabajo Profesional: La “Receta” del Éxito
Entonces, ¿cuál es el secreto de los profesionales? No elegir uno, sino usarlos todos. La magia de Adobe es la integración. Puedes tener un archivo .psd (Photoshop) y colocarlo dentro de Illustrator o InDesign. Si luego editas ese archivo original en Photoshop, se actualizará automáticamente en los otros programas.
Un ejemplo práctico de un día normal en una agencia: Te piden diseñar el catálogo de una tienda de ropa.
- Abres Photoshop para retocar las fotos de las modelos, ajustar la luz y limpiar el fondo. Guardas como .psd o .tiff.
- Abres Illustrator para dibujar el logotipo de la tienda y algunos iconos vectoriales para las categorías (“Mujer”, “Hombre”, “Niños”). Guardas como .ai.
- Abres InDesign. Creas un documento de 20 páginas. Importas (colocas) las fotos retocadas de Photoshop y los logos de Illustrator. Escribes o pegas los textos descriptivos, los precios y organizas todo en una grilla limpia.
- Exportas el PDF final para imprenta desde InDesign.
Este flujo te garantiza la máxima calidad en cada elemento, archivos ordenados y, sobre todo, paz mental. Si el cliente dice “cambia la foto de la portada”, solo editas esa foto en Photoshop y InDesign se actualiza. Si lo hubieras hecho todo en un solo programa monstruoso, tendrías que rehacer medio trabajo.
Conclusión: No seas un “One-Trick Pony” (Poni de un solo truco)
Dominar esta trinidad te da una versatilidad enorme en el mercado laboral. Hay “diseñadores” que solo saben Photoshop. Hay otros que solo manejan Illustrator. Pero el diseñador integral, el que puede maquetar una revista hoy, retocar una foto mañana y diseñar una marca pasado mañana, ese es el perfil que las agencias valoran y retienen.
No le tengas miedo a InDesign ni a los vectores. Al principio, cambiar de mentalidad de píxeles a nodos cuesta un poco, pero una vez que haces el “clic”, te preguntarás cómo pudiste vivir sin ellos. En el IDT, nuestro objetivo no es enseñarte a apretar botones, sino enseñarte este flujo de trabajo lógico para que, uses el software que uses (porque las herramientas cambian), tu base profesional sea sólida como una roca.
Así que, la próxima vez que vayas a abrir un programa, hazte la pregunta mágica: “¿Voy a trabajar con fotos, con formas o con diagramación?”. Tu respuesta te dirá qué icono clicar. ¡A diseñar se ha dicho!


